sábado, 11 de abril de 2026

¿Por qué la deontología médica es importante? (I)

Siempre, pero especialmente en el momento actual, conviene recordar que el poder legislativo tiene vetado invadir las obligaciones de respeto que todo médico le debe al enfermo. Esas obligaciones de respeto a la vida enferma nunca las dicta el legislador de turno sino el código médico deontológico milenario.

Cuestión: ¿Por qué la deontología es importante?

Respuesta del Prof. Herranz: "La deontología es importante, incluso muy importante, tanto como doctrina como programa práctico. Me gusta repetir, siguiendo en esto a Edmund Pellegrino, que la medicina es una empresa intrínsecamente ética. No hay nada en la relación médico-paciente, ni en la estructura de la profesión, que no esté tocado de ética; en medicina, nada es indiferente. A la vista de cómo van las cosas, esto a muchos médicos puede parecerles muy exagerado, incluso increíble. Pero creo que, a pesar de todo, sigue siendo verdad. 

La medicina es intrínsecamente ética. ¿Por qué? Porque, si no hubiera una deontología médica, se daría una distancia insalvable entre el médico y el enfermo. Estar enfermo debilita en el cuerpo y en el alma. El enfermo ha de ser tratado de un modo especial, con respeto grande y con mucha delicadeza. La medicina es, en el fondo, una empresa humanamente difícil. La deontología impone mantener respeto y aprecio en una relación que muchas veces implica situaciones molestas, tratar con cuerpos venidos a menos, con mentes muy fuertemente decaídas, con gente muy caprichosa. Eso exige un esfuerzo moral constante. Y eso es, en gran parte, deontología. 

Nunca una ley o un reglamento administrativo podrán exigir la empatía por decreto. Nadie puede ser obligado a ser compasivo, a ser intensamente estudioso, a tomar cada caso particular como una cuestión seria, a veces de vida o muerte. Por encima de los derechos humanos, y arropándolos, estará siempre ese deber de compasión, de soportar con buena cara cosas desagradables, repelentes, y llevarlas con compasión, incluso con elegancia." En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo, Ed EUNSA, 2015, p 221-222.



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