viernes, 29 de agosto de 2025

Contra la eutanasia y el suicidio asistido (y XIX)

Continua la respuesta del Prof Herranz sobre el testamento vital (ver envío XVIII): Para un católico, el testamento de vida es un modo de asumir hasta el final esa responsabilidad de ser administrador fiel de la vida que ha recibido de Dios, a título de préstamo, de don, no de propiedad de la que se pueda arbitrariamente disponer. La tradición del administrador prudente de la propia vida está inscrita en toda la teología moral. 

A pesar del silencio que sobre el aspecto guardan prácticamente todas las legislaciones, el testamento vital es la ocasión de establecer la propia voluntad acerca de la atención espiritual y la administración sacramental del moribundo, que, como establece una larga tradición eclesial, se puede administrar al inconsciente sub conditione. Además, es un modo de expresar la propia fe, de reconocer la propia finitud. 

Muchas Conferencias episcopales han publicado modelos de testamento vital. Son un modo de dejar constancia, ante los médicos, el hospital y la sociedad, de las aspiraciones de un cristiano para el momento de la muerte y una ocasión para meditar sobre la propia muerte. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Contra la eutanasia y el suicidio asistido (XVIII)

La muerte digna es siempre la que es acompañada, nunca la que es provocada.

Cuestión: Históricamente “el testamento vital” surge a la sombra de los movimientos en favor de la despenalización de la eutanasia... 

Respuesta del Prof Herranz: “Es innegable el apoyo de los movimientos pro-eutanasia a la implantación y al uso del testamento de vida. Más aun, ellos son los que se han encargado de difundir modelos que contienen una incitación, más o menos clara, a implantar el derecho a la muerte con dignidad, incluida la eutanasia. En España, la Asociación Derecho a Morir Dignamente ha difundido en Internet su modelo de testamento vital, … 

…Por el contrario, “la decisión anticipada” de determinar el tipo y la intensidad de atención médica terminal que, en caso de no poder participar en esa decisión, uno quiere recibir, es un acto de responsabilidad personal. También puede incluir el testamento de vida la decisión de donar órganos para trasplante o de rehusar tal donación. Hasta cierto punto, uno delante de Dios, delante de la familia y delante del médico, sigue siendo el responsable de su propia vida, y por eso tiene el derecho y la obligación moral de establecer criterios acerca de futuras intervenciones de las que no podrá decidir. Lo ha de hacer de modo reflexivo, meditado y serio. El testamento de vida es el modo de hacer presente esa voluntad cuando el paciente no puede consentir con conocimiento y libertad a lo que el médico le ofrece. Es un modo de dar continuidad a la propia vida moral.”  Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo. Ed EUNSA, 2015, 146-147

sábado, 16 de agosto de 2025

Contra la eutanasia y suicidio asistido (XVIIb)

Un médico que ha vivido según ética médica hipocrática puede emigran a una medicina eutanásica con sólo hacerse esclavo, poco a poco, de una moral subjetiva y relativista 

Seguimos con la respuesta del Prof. Gonzalo Herranz (ver envío anterior, XVIIa): “...Cuando la vida llega a un final lleno de sufrimiento, y se sostiene que el sufrimiento tiene un valor negativo (hay que recordar que para la teoría hedonista el sufrimiento es un mal moral; y su evitación un bien moral), el médico queda atrapado en la propia dinámica de su moralidad profesional, y ya no puede dejar de matar. No se puede pensar que lo haga por perversidad. No hay monstruos morales en Medicina. Lo hará simplemente por mero sentimiento, por un falso sentido de justicia, por no denegar a un paciente lo que ha dado a otro. 

La reflexión sobre el proceso acerca de cómo se inicia y se consolida la actitud del médico ante la eutanasia debería ser tema obligado para todos los estudiantes de Medicina. Lo hacen en Holanda como programa para desensibilizar a los estudiantes. Habría que escribir seria y documentadamente la historia de la conversión de un médico hipocrático en un médico que ya no se resiste a la eutanasia, que piensa que la eutanasia es parte de la buena profesionalidad.” Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo. Ed EUNSA, 2015, 145-146. 


viernes, 8 de agosto de 2025

Contra la eutanasia y suicidio asistido (XVIIa)

La ética médica no se vive sólo cuando se conocen y se aplican un conjunto de reglas codificadas. La ética médica se vive, sobre todo, cuando se interioriza en la conducta cada médico.  

Cuestión: Según tengo entendido ha aumentado el número de Facultades de Medicina que finalizan la carrera con la lectura del Juramento Hipocrático. Usted mismo ha traducido al castellano el Juramento hipocrático cristiano (siglo II- III), de autor anónimo. Tantas veces se nos olvida, o ignoramos, la sabiduría de los antiguos... 

Respuesta del Prof Herranz: “Es, por eso, necesario seguir repitiendo la cláusula del Juramento hipocrático "no daré un veneno a nadie, aunque me lo pida". Hay que hacerlo, pues lo básico ha de ser repetido muchas veces. Pero los médicos no necesitamos sólo doctrina ética; hemos de educarnos también en psicología moral. Me parece que la progresión que se ha dado en Holanda, donde, en pocos años, se pasó de ver la eutanasia como recurso médico excepcional a practicar eutanasias involuntarias, depende no de teorías metaéticas, sino de la psicología ética del médico, esto es, de que éste cuide su alma.

Un médico debería haber reflexionado a fondo sobre lo que le ocurre cuando accede a practicar su primera eutanasia. Debería haberse concienciado de que, si no reconoce su error, si no se arrepiente de lo que acaba de hacer y no renuncia definitivamente a ese comportamiento, entra en un torbellino moral del que no podrá salir. Si piensa que su comportamiento está justificado, que haber dado muerte a un paciente que se lo ha pedido es una decisión racional y conforme a su ética, no podrá dejar de hacer eutanasias en el futuro. Las virtudes propias del médico le obligarán a hacerlas más veces y más pronto. Si es fiel a su mentalidad preventiva, no podrá posponer su decisión y dejar que las cosas lleguen a un punto extremo: su deber de ahorrar dolor, de beneficiar al paciente le llevará a ver indicaciones cada vez más tempranas para la eutanasia. Ante su próximo paciente terminal anticipará unos pocos días, unas pocas semanas, la práctica de la eutanasia con respecto a su paciente anterior. Dirá: "no es humano, no puedo permitir que las cosas lleguen a tanto." Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo. Ed EUNSA, 2015, 144-145.

viernes, 1 de agosto de 2025

Contra la eutanasia y el suicidio asistido (XVI)

El médico que promueve la solución de los problemas del paciente con la eutanasia ve al enfermo como un instrumento con grados de utilidad. De hecho, la eutanasia, al no precisar título ninguno, la puede ejercer cualquiera que se preste. 

Cuestión: La eutanasia no es el fracaso de la Medicina, sino el fracaso de la sociedad. Qué mal tiene que estar la sociedad para que un miembro de ésta no quiera vivir más en ella. Como señala Benedicto XVI en la Encíclica Spe salvi, una humanidad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión, es una sociedad cruel e inhumana. La razón de fondo de la eutanasia, pienso, radica en la concepción antropológica que se posea: si se pierde el sentido trascendente de la persona humana ya no se es capaz de reconocer el valor inviolable de su vida, y se llega, por tanto, a proponer -con cualquier excusa- su eliminación como un bien. 

Respuesta del Prof Gonzalo Herranz: “Creo que es el fracaso de las dos: de la sociedad y de la Medicina. Como fenómeno social, la eutanasia es enormemente compleja. La sensibilidad social depende de la cultura, de cómo se haya educado en la tolerancia al sufrimiento. Pero por mucho que digan los periódicos y los legisladores, en último término, al menos de momento, la eutanasia es un fenómeno médico, está ligado inevitablemente a la Medicina. 

Se ha escrito algo sobre la criptotanasia, la eutanasia subterránea, la practicada por aficionados. Pero, por fortuna, el asunto, después de dar origen a una literatura negra, repugnante, de casos terribles, parece haber desaparecido. De momento, la práctica de la eutanasia, su indicación y ejecución, se tiene como cuestión exclusivamente médica. El rechazo, o la cooperación, del médico siguen siendo esenciales, tanto para que la eutanasia continúe como condenable y contraria a la ética de la Medicina, o instalarse en la sociedad como solución a un número creciente de problemas”. Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo. Ed EUNSA, 2015, 143-144.

viernes, 25 de julio de 2025

Contra la eutanasia y el suicidio asistido (XVb)

El paciente siempre corre un grave riesgo con el médico de mentalidad utilitarista.

Cuestión: …Es cierto que se necesitan un elevado número de órganos para trasplante, pero la propuesta de estos médicos belgas no deja de ser macabra e inquietante...

Respuesta del Prof Herranz: “En esa reunión que tuvo lugar en la Real Academia Belga de Medicina, y en la que intervinieron también médicos de Luxemburgo y de los países del Eurotrasplante (Países Bajos, Alemania, Austria y parte de la antigua Yugoslavia, entre otros), se propuso que los pacientes neurológicos, sobre todo los de enfermedades de la neurona motora, podrían ser candidatos muy prometedores para el trasplante, pues sus órganos están en mejores condiciones que los provenientes de cadáveres. Es necesario obtener esos órganos cuando todavía no han sufrido daños debidos a la anoxia post-mortal. 

Hay pacientes, por ejemplo, con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que piden la eutanasia, pues no pueden practicarse a sí mismos el suicidio. Para que la donación sea posible, es necesario trasladar al enfermo de su domicilio particular al hospital, donde se practicará primero la eutanasia y posteriormente la extracción de los órganos para donación. El paciente tendría que ingresar directamente en el quirófano, ser preparado para una intervención quirúrgica de extracción de órganos (a la vez que en un quirófano contiguo se prepararía al receptor), se le practicaría la eutanasia y, en cuanto se certificara su muerte, se procedería de inmediato a la extracción de órganos. 

Esto suscita repugnancia moral, es un tanto macabro. Lo sorprendente del caso es que se discuta a nivel académico. Para dar un poco de brillo ético al asunto se nos dice que se establecerán una serie de directrices. Pero viendo las diapositivas que han sido proyectadas en esa reunión, se siente un poco de alarma, pues la mentalidad utilitarista no tardará en plantearse si la necesidad de obtener órganos en condiciones óptimas (los mejores son y seguirán siendo los de donante vivo), no llevará a operar en vida a los pacientes que solicitan la eutanasia: una vez extraídos los órganos, se procedería a dejar morir al donante.”  Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo. Ed EUNSA, 2015, 141-142.


viernes, 18 de julio de 2025

Contra la eutanasia y el suicidio asistido (XVa)

Los defensores de la eutanasia provocan el adelanto de la muerte de los enfermos. Es difícil que esa actitud no corrompa también la ética de los trasplantes. 

Cuestión: Plano inclinado que acaba en el consecuencialismo. En una convención médica organizada en diciembre de 2010 por la Real Academia Belga de Medicina, tres médicos de tres hospitales universitarios explicaron que un 20% de las 705 personas a las que oficialmente se les aplicó la eutanasia en el país padecían desórdenes neuromusculares, pero sus órganos eran de una calidad relativamente alta, buena para el trasplante. ¿Puede tener la legalización de la eutanasia otro tipo de motivaciones? 

Respuesta del Prof. Herranz: “Es un asunto que debería provocar una preocupación muy profunda. ¿Por qué?, porque la demanda de órganos para trasplante está alcanzando niveles muy fuertes. La sociedad ha aceptado el mensaje alentador de que es posible salvar, o prolongar, la vida de mucha gente, pero que para eso hacen falta muchísimos órganos. 

La criminalidad que puede haber en este campo, como señaló la Declaración de Estambul sobre el tráfico y comercialización de órganos (2008), deja todavía muchas bolsas de abuso en el mundo, como China o la India, donde se practica el turismo del trasplante. Se supone que en los países avanzados eso es un delito perseguido, pero se están buscando fórmulas marginales de burlar la ley siguiendo conductas delictivas. 

Hay que reconocer, por otra parte, que los requisitos de los primeros años de la legislación y de la normativa profesional sobre el trasplante, que trataban de obtener órganos de alta calidad, de personas jóvenes, sin riesgos para los receptores, no tienen vigencia ya, y prácticamente se han olvidado. Hoy los requisitos de calidad se han rebajado: prácticamente no hay límite a la edad del donante y se aceptan órganos tolerablemente alterados. Podría decirse que, en el momento presente, el requisito fuerte para la donación es la voluntariedad del donante. Pero en muchos países la legislación subraya tan fuertemente la autonomía del donante, incluso post-mortem, que no es posible la presunción de donación.” Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo. Ed EUNSA, 2015, 140-141.