sábado, 3 de enero de 2026

Donación de órganos y ética médica (III)

En el diagnóstico de muerte los criterios científicos que aportan luz para su definición son siempre una ayuda con tal que se evite el excesivo énfasis y viveza.  

Cuestión: Algunos autores son escépticos sobre el criterio de muerte encefálica. Sostienen que en el cerebro de algunos pacientes diagnosticados de muerte encefálica se conserva, no solo cierta actividad residual, sino auténticas funciones. 

Respuesta del Prof. Herranz: “No quiero aludir aquí a la postura de algunos médicos, filósofos y teólogos para quienes es inválido el concepto de muerte encefálica como marcador de la muerte del individuo, o que rechazan la validez de los criterios clínicos para diagnosticar el cese irreversible de la función encefálica. No comparto la alarma que ellos manifiestan de vez en cuando, en ocasiones con una viveza excesiva. Sin embargo, a pesar de no compartir sus ideas, pienso que no deberían abandonar sus críticas. Es más, deberían ir afinándolas, depurándolas, privándolas del carácter combativo de que suelen revestirlas, e ir destilando lo que de sensato pueda haber en ellas. Porque así ayudarán a comprender cada vez mejor el problema, a redactarlo en términos cada vez más correctos, a que no se deje de indagar sobre los factores fisiopatológicos que siguen operando más o menos integradamente en el aparente cadáver, a pesar de la destrucción del encéfalo.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo. Ed EUNSA, 2015

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