Respuesta del Prof. Herranz: “Conviene insistir en que se ha de investigar más sobre los partos prematuros. Ciertamente ha habido avances muy notables, pero el problema no está ni mucho menos resuelto. Hay muchas gestantes que son descuidadas, negligentes; hay mucha prematuridad ligada a la reproducción asistida (sobre todo a los embarazos gemelares); hay hábitos de vida patógenos, condiciones laborales dañinas... Todo eso constituye un desprecio de la salud del feto.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz, Ed EUNSA, 2015, 121.
Este blog persigue favorecer la Formación Continuada en Medicina. Su contenido principal es la Ética Médica siguiendo el magisterio del Prof. Gonzalo Herranz (1931-2021), que fue: Vicepresidente de la Comisión de Ética del Comité Permanente de la Comunidad Europea; Miembro del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO y Experto ante el Parlamento Europeo, e impartió docencia en numerosas universidades.
viernes, 30 de octubre de 2026
Protocolos clínicos: test de validez (y VII)
domingo, 18 de octubre de 2026
“Ante todo enfermo, la medicina precisa rigor de ciencia y humanidad”
Un legado que sigue vivo
Si se desea más información: medicinayvida@gmail.com
viernes, 16 de octubre de 2026
Protocolos clínicos: test de validez (VI)
Respuesta del Prof. Herranz: “En esa zona gris, dudosa, me parece éticamente obligado apostar a favor de la atención intensiva, no como decisión emocional, sino como medida terapéutica que ha de ser frecuentemente revisada. Hay que juzgar racionalmente, acumular parámetros pronósticos, y estar siempre dispuestos a continuar si hay algún signo alentador, o a rendirse cuando los esfuerzos son fútiles. Lo inaceptable es, a mi modo de ver, transferir la decisión a la báscula. La experiencia demuestra que un neonato puede superar el peso mínimo "oficial" y estar ya casi muerto; mientras que otro, de peso o de edad inferiores, puede ser una promesa formidable de vida.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz, Ed EUNSA, 2015, 120-121.
viernes, 2 de octubre de 2026
Protocolos clínicos: test de validez (V)
Respuesta del Prof. Herranz: "Realmente, la toma de decisiones en neonatos de muy bajo peso está cargada de intensas emociones en los progenitores, en las enfermeras y en los médicos. Son situaciones llenas de tensión, porque la debilidad extrema tensa la compasión: a esas criaturas o se les quiere demasiado, o no se les quiere lo suficiente. En estos casos es tan posible el ensañamiento como el abandono.
La decisión de poner todos los medios para sacar adelante a esa criatura minúscula ha de establecerse con urgencia, pero ha de ser racional, fundada, susceptible de ser revisada. La decisión de suspender la atención intensiva y pasar a la aplicación de cuidados paliativos se ha de tomar caso por caso, teniendo en cuenta lo individual: es más cómodo, pero menos realista, aplicar protocolos rígidos que diluyen la responsabilidad, o la transfieren plenamente a los lejanos autores de las directrices.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz, Ed EUNSA, 2015, 120
viernes, 18 de septiembre de 2026
Protocolos clínicos: test de validez (IV)
Respuesta del Prof. Herranz: “Fijar un plazo de gestación rígido como criterio decisivo, no parece acertado. Ciertamente el número de semanas de gestación es una indicación muy valiosa, una orientación que obliga a preguntarse muy seriamente si hay razones para establecer una excepción al criterio señalado. Los que tienen experiencia del trabajo en una unidad de neonatología saben que los neonatos son muy diferentes: unos pueden tener más edad gestacional, pero nacen tan debilitados que evidentemente sería imprudente tratarlos agresivamente; otros, que son más jóvenes, pero vienen más fuertes, ofrecen una cierta promesa de salir adelante.
Me parece que poner un límite fijo, innegociable, inflexible es indefensible. Responde a una actitud que ahorra esfuerzo, que automatiza las respuestas. Pero es una imprudencia. Entre otras razones porque cierra las posibilidades a la aplicación de nuevos protocolos de investigación, para rescatar una, dos, tres semanas al plazo establecido. Recordemos que en pocos años el límite de viabilidad ha descendido de 28 a 22 semanas de edad gestacional. Sería muy importante que los protocolos fueran compatibles con estas aperturas a la investigación, a la excepción, que, precisamente, es una fuente de investigación.
Se hacen a veces excepciones que no están incluidas en un proyecto de investigación, que nacen más bien de la intuición, de las razones del corazón. Creo que es necesario formalizarlas objetivamente, incluirlas en un proyecto, preferiblemente multicéntrico, con criterios nuevos y más amplios, para ir de ese modo acumulando datos que sirvan para establecer en el tiempo más breve posible si muestran o no alguna utilidad.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz, Ed EUNSA, 2015, 119-120.
viernes, 4 de septiembre de 2026
Protocolos clínicos: test de validez (III)
viernes, 21 de agosto de 2026
Protocolos clínicos: test de validez (II)
Cuestión: ¿Qué hacer frente a una demanda que, por error diagnóstico, no hubiese facilitado el aborto legal?
Respuesta del Prof. Herranz: “La figura jurídica del error de vivir muestra hasta dónde puede llegar la absolutización del concepto de calidad de vida: una vida carente de calidad es un error que ha de corregirse, suprimiéndola. Esto no es solo una teoría. Por un efecto, que yo juzgo perverso, de ciertas sentencias judiciales, se está produciendo un alarmante incremento de juicios por vida errónea (wrongful live). No se trata sólo de juicios en los que los padres de niños con deficiencias, no detectadas pre-natalmente ni tratadas con el aborto eugenésico, demandan a los médicos por no haberles aconsejado o practicado al aborto. Ha habido también juicios en que los hijos, inducidos o aconsejados por abogados ávidos de notoriedad o de dinero, demandan a sus padres por haberles permitido nacer y vivir en situaciones de limitación o minusvalía…
En sus sentencias de vida errónea los jueces han aducido razones extrañas. En Bélgica y Holanda, por ejemplo, han condenado a los médicos por "lesionar el interés cierto y legítimo del hijo en ser objeto de un aborto terapéutico, ya que [el hijo] sabe ciertamente que su madre le hubiera abortado si, durante el embarazo, la hubieran informado de su anormalidad".
Por fortuna, en otros países el concepto de vida errónea ha sido rechazado por los jueces. Un juez australiano afirmó, al rechazar una demanda, que lo hacía en virtud del valor precioso de la vida humana en sí, del efecto erosivo que la aceptación de esas demandas tendría en la valoración que hacemos de la vida humana, y del impacto que el reconocimiento de que hay vidas erróneas ejercería sobre la autoestima de las personas nacidas con minusvalías, lo mismo que por el modo en que su dignidad sería percibida por los otros miembros de la sociedad.
Y, también por fortuna, cabe la posibilidad… de que si un juez se equivoca y dicta una sentencia de vida errónea, el gobierno, los médicos y la sociedad rectifican ese error. No entra en el sentido moral común que la vida en sí sea una pérdida, un daño, algo peor que el mero no existir.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz, Ed EUNSA, 2015, 115-116.
viernes, 7 de agosto de 2026
Protocolos clínicos: test de validez (I)
Cuestión: El prematuro, y más el microprematuro, es un feto impaciente por nacer. Hoy en día, debido al número creciente de prematuros en las unidades de neonatología, el personal sanitario se enfrenta a nuevos problemas clínicos y desafíos éticos en el campo de la vida neonatal. Es un hecho que la tasa de supervivencia es inversamente proporcional a la edad gestacional. O dicho con otros términos, el riesgo de mortalidad neonatal disminuye con el avance de la edad gestacional… Los nacidos en este periodo, gracias a la mejora en la asistencia intensiva neonatológica, tienen una notable tasa de supervivencia asociada a un variable porcentaje de morbilidad y minusvalía. Hay quien defiende que resulta inútil intervenir sobre un prematuro que tiene elevadas y fundadas posibilidades de discapacidad. Y para ello se recurre al concepto de "calidad de vida", sosteniendo que una existencia condenada a graves discapacidades no merece la pena ser vivida.
Respuesta del Prof. Herranz: “La evaluación de la viabilidad de un prematuro extremo es una cuestión muy compleja y muy cargada de emociones. Nadie es más débil y vulnerable que esta minúscula criatura, por eso provoca tanta compasión. Pero la prematuridad extrema va ligada a un pronóstico muy sombrío. La experiencia demuestra que por mucho que se haga es difícil rescatar a esas vidas, debido a su enorme inmadurez y fragilidad.
Entre la prematuridad abocada a la muerte y la que puede ser rescatada con atención médica, hay una franja incierta -esa zona gris- que es necesario someter a investigación, para determinar cuáles son los marcadores que dan esperanza de rescate y los medios que ese rescate exige. La problemática es muy compleja. Varía de unos sitios a otros, de los equipos humanos, de la instrumentación.
Es necesario programar una investigación coordinada de lo que sucede en las UCIs perinatales; sólo así se podrán establecer criterios fundados, que autoricen éticamente a no iniciar o a suspender la atención agresiva, y a pasar a la atención paliativa cuando el pronóstico se ensombrece y se corre el riesgo de incurrir en el ensañamiento. Es cierto que tomar esta decisión puede resultar extremadamente duro, sobre todo desde el punto de vista psicológico. Pero un prematuro, lo mismo que un anciano, puede ser un desahuciado.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz, Ed EUNSA, 2015, 113-115.
domingo, 26 de julio de 2026
Ética clínica (y IIc)
Siempre será acertada, aunque no infalible, la respuesta médica que proceda del estudio serio, con datos objetivos y desinteresada.
Siguiendo con la cuestión inicial: ¿Cuáles son las nociones básicas que pueden resultar de utilidad para aquellos que -día a día- se ven enfrentados a diversos dilemas éticos que plantea el ejercicio de la medicina?
Respuesta del Prof. Herranz: “Obviamente, en tiempos de abundancia suele haber múltiples alternativas de acción. Pero, en los malos tiempos, se ha de recurrir a lo que hay: ya no se puede escoger entre varias soluciones. En tiempos duros, muchos problemas desaparecen. En la bonanza económica, se tienen como óptimas algunas cosas porque simplemente son caras, o son lo último, o son un lujo. Todo eso desaparece en tiempos de austeridad.
Además, un principio vigente en todo tiempo es el de no dañar, que, en esencia y en su mayor parte, tiene que ver mucho más con la competencia práctica del médico que con su formación en teoría ética general. Lo ordinario es no dañar con un tratamiento obsoleto, con un tratamiento excesivo, con un empecinamiento inadecuado.
Volviendo a la pregunta, a mí me parece que gran número de los llamados 'dilemas' éticos son problemas de ignorancia, de codos, de estudio. Además, la decisión sobre qué alternativa seguir ha de basarse en datos objetivos, no contaminados de intereses más o menos impropios (de comodidad personal, de conexiones con la industria, de prejuicios de escuela, de envidias interinstitucionales, de falso orgullo profesional, o de prepotencia).
Finalmente, hay dudas que pueden resolverse preguntando al paciente: tener en cuenta sus preferencias, sus pareceres y sus necesidades. Siendo las cosas más o menos parecidas, el paciente tiene derecho a elegir la opción que más le convenga o convenza.” En El Corazón de la Medicina. Libro Homenaje al Prof. Herranz, p 213-216.
viernes, 10 de julio de 2026
Ética clínica (IIb)
Respuesta del Prof. Herranz: “Gran parte de los problemas éticos que se presentan, son éticos sólo secundariamente. Un deber ético básico del médico es el de poseer, o de saber acceder al conocimiento competente, ponderado, reflexivo, de la ciencia y de la técnica de la medicina, de estar al día con prudencia, con juicio, con capacidad crítica, para no creer en la última novedad que llega. Además, en el tiempo de crisis económica en que vivimos, quizás se hacen más agudos los problemas de justicia, de dar a cada uno lo suyo, de contentarse con lo estrictamente necesario o con lo suficiente para ir pasando. Hay que enseñar a médicos y administradores a no derrochar, a no malgastar. También es necesario enseñar a los pacientes a prescindir de caprichos y tener un poco de ese tratamiento, que prácticamente ha desaparecido, que es el aguante. Hay que aprender a sobrellevar cosas que son llevaderas sin necesidad de gastar dinero.
Esto resuelve, pienso, una gran cantidad de los problemas. De hecho los problemas se arreglan no convirtiéndolos en conflictos éticos, sino poniendo los codos sobre la mesa y estudiando, poniéndose al día, y pidiendo ayuda a quien pueda echar una mano a encontrar la solución. Pero antes, insisto, hay que haber estudiado seriamente el caso y sus circunstancias.” En El Corazón de la Medicina. Libro Homenaje al Prof. Herranz, p 213-216.
sábado, 4 de julio de 2026
Ética clínica (IIa)
Cuestión: Cada día los profesionales de salud se enfrentan a situaciones clínicas en las que tienen varias alternativas de acción. Deben decidir cuál de ésas es la mejor para un determinado paciente. ¿Cuáles son las nociones básicas que pueden resultar de utilidad para aquellos que -día a día- se ven enfrentados a diversos dilemas éticos que plantea el ejercicio de la medicina? ¿Esto no debería enseñarse -al menos los primeros pasos- en las Facultades de Medicina?
Respuesta del Prof. Herranz: “Hay un principio moral muy atractivo que dice que, en caso de duda, se ha de optar con libertad. Esto vale, ciertamente, si la duda es auténtica; es decir, no solamente si es sincera, sino que la duda es el residuo insoluble que queda después de haber estudiado atentamente una situación en la que las posibles soluciones se equilibran entre sí, y uno no sabe por cuál de ellas decidirse.
La expresión «dilema ético» ha sido víctima de un abuso brutal; parece que todo problema ético es un dilema. Los dilemas son situaciones extremas, en las que, después de reflexionar muy a fondo, uno no encuentra ninguna solución aceptable: son un callejón sin salida ética. En las dudas, por el contrario, hay soluciones que parecen de igual peso en uno y otro plato de la balanza. En la duda, uno puede quedar indeciso; pero ha de tomar una decisión. Es entonces cuando vale el principio de que "en la duda, por la libertad". Pero aun entonces, la libertad es responsable. En esos casos, me parece, hay que ver qué ha resultado de la opción seguida, para conocer a qué tipo de situación, satisfactoria o no, ha podido llevar. Se podrá así salir de dudas; o, también, se podrá, si hay ocasión, dar una oportunidad a la opción contraria, para ensayarla y ver si es tanto o más eficaz: es la situación de equilibrio en la duda que está en el arranque de todo proyecto de investigación.” En El Corazón de la Medicina. Libro Homenaje al Prof. Herranz, p 213-216.
sábado, 27 de junio de 2026
Ética clínica (Ib)
Me preocupa la resistencia, tanto en los directivos de los hospitales como en los médicos y enfermeras, a aceptar que la fuente más abundante de aprendizaje de la ética viene de reconocer y estudiar los errores, las pifias que se cometen. Curiosamente se ha definido al ser humano como un animal que se equivoca. En todos campos de la vida, el hombre aprende de sus propios errores. No puede haber vida moral sin aceptar esa realidad. El error reconocido y reparado, salva.
Incluso hubo un momento en que llegué a proponer -nadie me hizo caso- que en los hospitales se instituyera un premio anual, generoso, tentador, para quien presentara el estudio más objetivo, sereno y no acusatorio, de la detección, confesión, investigación, discusión y enmienda de los errores. Hay que premiar a quien consigue desarrollar intervenciones que eviten la repetición de errores. Y eso solamente se consigue, igual que en la autopsia, a base de reconocer que hay que sacar a la luz las lesiones, muchas veces ocultas, desconocidas o mal evaluadas. Sin esa buena relación con los errores, inevitables o no, me parece que la vida moral colectiva e individual en un hospital no puede prosperar.
Confesar los errores es un modo infalsificable de demostrar que se quiere a la institución, que se la ama de verdad. En ese ambiente de transparencia y sinceridad, estoy seguro, los médicos jóvenes se volcarían y aceptarían la ética médica como un desafío abierto, como un deporte limpio. Considero que la ética todavía sufre, y sufrirá mucho, por la dominante interpretación hipócrita de que nunca pasa nada, de que nunca se hace nada mal, que, en todo caso, todo se puede barrer debajo de la alfombra.
Ya lo publiqué hace tiempo: los hospitales son la cátedra de ética médica; los profesores de ética han de ser los médicos sénior de los hospitales.” En El Corazón de la Medicina. Libro Homenaje al Prof. Herranz, p 213-216.
sábado, 20 de junio de 2026
Ética clínica (Ia)
Cuestión: Hace unos meses un amigo ginecólogo me confiaba su gran preocupación por la formación de los residentes de su Servicio. Señalaba que los residentes acaban sus años de residencia con un gran bagaje médico-técnico (nuevos abordajes quirúrgicos, nuevos tratamientos farmacológicos, etc.), pero su formación ética resulta muy pobre.
Respuesta del Prof. Herranz: "No sé hasta qué punto la enseñanza programada de un temario de ética médica es factible para los médicos residentes de un hospital grande. A los residentes les es muy fácil eludir esos programas por la gran cantidad de tareas que han que hacer; siempre hay otras cosas prioritarias. Pienso que no hemos sabido hacer atractivo, apasionante, el aprendizaje de la ética clínica. No hay programas vivos, apasionantes de aprendizaje de la ética médica que lleven a los médicos residentes a olvidar otras tareas y acudir puntualmente a las reuniones, seminarios o discusión de casos bioéticos. Oigo decir, y leo en algunos trabajos de investigación, que esto se ha conseguido en algunos sitios, pero creo que son situaciones más bien excepcionales. Por todo esto, pienso que no se ha dado con modos de programar sesiones o clases que mezclen eficazmente teoría ética y discusión de casos. La educación postgraduada en ética médica es un asunto muy difícil.
Por el contrario, opino que es mucho eficaz que los residentes, verdaderamente motivados, con deseos de aprender ética, persuadidos de que eso merece la pena, se inscriban voluntariamente en másteres y programas de formación. Pero, repito, es una pena que no haya una institucionalización programada, bien llevada, de ética en la fase de educación postgraduada.
Sin mucha esperanza de que la solución venga a corto plazo, insisto en una idea en la que creo, aunque sea en cierto modo predicar en el desierto. He defendido mil veces que un hospital es, ante todo, una institución ética. Los médicos sénior, sin sermonear, pero sí con el ejemplo, con la atención a los detalles que revelan un alma sensible a la ética, con intervenciones ocasionales oportunas para resaltar modos de hacer bien las cosas, o revelar conductas erróneas que hay que corregir, haciendo ellos las cosas y yendo por delante, con su ejemplo y no sólo predicando, son los verdaderos maestros de ética médica del periodo postgraduado.” En El Corazón de la Medicina. Libro Homenaje al Prof. Herranz, p 213-216.
domingo, 14 de junio de 2026
¿Por qué la deontología médica es importante? (y F)
Cuestión: Usted, Prof. Herranz, también fue convocado a formar parte del Consejo Directivo de la Academia Pontificia para la Vida, fundada por Juan Pablo II en 1994. La Academia Pontificia para la Vida tiene como objetivo promover el progreso de los estudios y la información y formación sobre los principales temas de bioética y de derecho relativos a la promoción y defensa de la vida, especialmente en la relación directa que tienen con la moral cristiana. ¿Qué temas se trataron en aquellos primeros años desde la Academia?
Respuesta del Prof. Herranz: “La Academia tuvo que ponerse en marcha como institución, cosa nada fácil. Es, como la Iglesia, universal. Conviene que en ella haya académicos de todos los continentes y culturas, de todas las mentalidades y opiniones compatibles con el compromiso básico del respeto absoluto a la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.
Creo que en sus primeros años hubo que emplear mucha energía en crear cohesión, en descubrir los campos de competencia, en crear relaciones fraternas con otros organismos "limítrofes" de la Santa Sede.
Las primeras asambleas se dedicaron al comentario y profundización, a nivel académico, de la Encíclica Evangelium vitae, y, lógicamente, al estudio de los problemas ligados a la identidad y estatuto del embrión humano; las cuestiones, teóricas, sociales y biomédicas, derivadas del conocimiento creciente del genoma humano; y la indagación sobre la dignidad del morir humano. Gran parte de la actividad de la Academia en esos primeros años era, en cierto modo, una actividad reactiva ante los problemas existentes en la sociedad, una defensa de la ética de respeto a la vida humana. Sólo más tarde, la Academia pudo tratar de desarrollar el encargo de Juan Pablo II de enviar a la sociedad el mensaje positivo de la Cultura de la Vida: anunciar, celebrar y servir el Evangelio de la Vida, un programa tan atractivo como complejo, pero al que hay que dar base académica, y que hay que difundir al más alto nivel intelectual.
A mi modo de ver, el problema no está en la producción de estudios de calidad alta. Pienso que, en muchas ocasiones, los académicos y los invitados a intervenir en las Asambleas de la Academia han brillado a gran altura. Algunos de los volúmenes de las Actas de la Academia no desmerecen de los mejores tratamientos que, en el mundo intelectual, se haya podido dar a esos temas. El problema está en la difusión de esas ideas, en superar la marginación y los prejuicios con que se distingue a tantas ideas que provienen del campo católico.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Prof. Gonzalo Herranz. José María Pardo. EUNSA, 2015.
viernes, 5 de junio de 2026
¿Por qué la deontología médica es importante? (E) (b)
Respuesta del Prof. Herranz: “Junto a esto, considero necesario que haya una formación continuada en ética del médico ya colegiado. Ha habido un impulso grande en esta línea con ocasión de las diplomaturas en ética médica y los másteres de bioética; son muchos los médicos que han querido prepararse para formar parte de Comisiones de deontología teniendo alguno de estos títulos académicos. Pero una educación sólida en ética médica no puede ser una especie de distintivo de una minoría ilustrada, por encima de un pueblo mediocremente formado.
…La formación en ética médica ha de ser continuada; es preciso encontrar fórmulas para explotar no solamente las noticias y la actualidad que puede poner en primer plano un problema; también debería crearse algún sistema de reciclaje periódico, de repaso, de educación, de formación, continuada, evaluada y no solamente insinuada, para que ese humus ético, en el cual crece la actividad médica, tuviera un cultivo, sino intensivo sí suficiente, para que un médico pudiese darse cuenta y vivir conscientemente sus deberes.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Prof. Gonzalo Herranz. José María Pardo. EUNSA, 2015.
sábado, 30 de mayo de 2026
¿Por qué la deontología médica es importante? (E) (a)
Cuestión: ¿Qué papel juega la ética médica en la formación de los estudiantes de medicina y en la formación continua de los profesionales de la medicina?
Respuesta del Prof. Herranz: “Leí hace muchos años en un trabajo sobre educación médica una definición de los estudiantes de medicina como «yatroblastos comprometidos». A mí me parece que la metáfora citológica, aparte de ser divertida, enuncia una gran verdad. Los estudiantes de medicina son médicos en ciernes, con compromiso; estudiantes comprometidos con una profesión.
…He insistido mucho en una idea, que me parece obvia: que a los estudiantes de medicina les interesa básicamente no la ética filosófica, no una bioética de alto nivel académico, interdisciplinar y filosófica, abstracta, sino la ética concreta aplicada, esto es, la deontología médica. Deberán conocerla con empeño y detalle, para descubrir su enorme fuerza y también sus debilidades. Deberían conocer mucho sus contenidos; no tanto a lo que se reducen hoy en día los programas de deontología o derecho médico, que es el flanco disciplinario que obliga bajo el látigo de la ley, sino la fuerza moral, el impulso interior de ser un buen médico. En este sentido pienso que la pre-colegiación es una gran cosa, porque el estudiante necesita aclimatarse a la ética colegial.
Esta idea surgió de una sentencia de una jueza inglesa, cuando al elaborar toda la documentación obtenida con ocasión de un juicio celebérrimo, el caso de Harold Shipman, un médico general que dio muerte a más de trescientos pacientes, se dio cuenta de que los médicos sabían muy poco de ética médica, de deontología. Una de las recomendaciones que hizo al gobierno británico fue que a los estudiantes se les deberían enseñar seriamente sus responsabilidades, y que su estancia en el hospital incluyera, al lado de la formación en ciencia, habilidades y destrezas clínicas, una sólida educación en ética médica.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Prof. Gonzalo Herranz. José María Pardo. EUNSA, 2015.
sábado, 23 de mayo de 2026
¿Por qué la deontología médica es importante? (D) (c)
Respuesta del Prof. Herranz: “Finalmente, creo que en la vida diaria del médico influyen también las implicaciones sociales que tiene la deontología. El médico vive en y de la responsabilidad; ese es el estímulo constante de su vida moral: sentirse responsable. Por ejemplo, hay un deber deontológico de conocer epidemiología clínica, de saber cómo enferma la población, el grupo humano que el médico trata.
Pienso también que, después de tantos años de medicina socializada, no se ha implantado una ética médica de la gestión de gobierno en los sistemas nacionales de salud, una ética humana, cordial, no burocrática. Demasiadas cosas quedan al capricho, a la ideología de los que gobiernan, con sus típicas alternancias de política de partido; sufrimos constantemente modificaciones reglamentarias, existe una cierta inestabilidad que inquieta y que no permite madurar a la ética de la gestión sanitaria social. Sería una pérdida irreparable que los médicos se vieran a sí mismos, si las tendencias actuales continúan y se acrecientan, como meros mercenarios, empleados asalariados de un sistema en el que trabajan anónimamente, donde son sustituibles unos por otros, lo que neutraliza ese gran estímulo, ese aliciente, que es lo personal en el trabajo del médico.
Resumiendo, creo que la vida diaria de un médico nada tiene de rutinario, nada tiene de banal; y tampoco lo tiene esa ética cotidiana. Hasta cierto punto, nada queda en la indiferencia para un médico que vive éticamente su trabajo: desde el porte humano y la expresión facial, hasta la capacidad de escuchar, la sinceridad en la relación médico-paciente: poder decir la verdad sin trabas administrativas, poder confesar las propias limitaciones y los errores.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Prof. Gonzalo Herranz. José María Pardo. EUNSA, 2015, p 225-226.
sábado, 9 de mayo de 2026
¿Por qué la deontología médica es importante? (D) (b)
Seguimos las reflexiones a propósito de la importancia de la deontología médica.
La deontología médica también debe estar presente en la relación diaria entre los colegas, y exige que vaya más allá de la mera cordialidad.
Respuesta del Prof. Herranz: “Hay otro campo de la vida diaria en el que la ética tiene una aplicación muy viva: las relaciones ordinarias entre colegas. Aunque hay médicos que trabajan por libre, hoy lo ordinario es trabajar en grupo. Ahí los deberes de colegialidad son muy extensos y tendrían que tener mucha intensidad. Hay una ética de ayuda, de confraternidad, de disponibilidad para echar una mano, de vigilancia atenta, respetuosa, no policíaca pero sí profundamente humana, sobre las debilidades humanas, que todos tenemos y que tienen también los colegas que trabajan a nuestro lado.
Señala el Código que solamente los deberes del médico hacia los pacientes prevalecen sobre los deberes del médico hacia sus colegas. Yo creo que esto pone en su nivel adecuado la calidad y la intensidad de los deberes de colegialidad. Las relaciones entre colegas, y también las de los médicos con sus colaboradores (enfermeras, auxiliares, farmacéuticos, personal que trabaja en el campo de la salud humana), tienen que atenerse a una rica ética cotidiana de respeto y ayuda, que debería ser impermeable a la indiferencia, a las rivalidades, a la competitividad poco leal o al distanciamiento.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Prof. Gonzalo Herranz. José María Pardo. EUNSA, 2015, p 225.
viernes, 1 de mayo de 2026
¿Por qué la deontología médica es importante? (D) (a)
Respuesta del Prof. Herranz: “En el Código no hay letra pequeña. Ciertamente hay ética de grandes problemas, que se presentan excepcionalmente; pero, sobre todo, hay mucha ética de la relación ordinaria y cotidiana médico-paciente.
En esa relación no hay nada trivial. El hecho de la enfermedad da importancia a todos los elementos que entran a formar parte de esa relación. Yo diría que, en cierto modo, la deontología anula la rutina, en el sentido de lo que pueda haber de trivialidad, de prescindible, de cosa hecha, por decirlo así a niveles subcorticales de conciencia.
La ética médica no necesita solemnidad, pero sí necesita seriedad. Obliga a no olvidar lo humano, lo peculiar y característico de cada persona, que se presenta como un enfermo. La medicina no ha sido nunca ni es salud pública; es relación singular entre dos personas, el médico y el paciente. Eso hace que la medicina se haga muy a ras de tierra, muy contextualizada, muy teniendo en cuenta todas las circunstancias personales, temporales, ambientales; y eso mete muchísima ética en la relación interpersonal médico-paciente.
La vida del médico debería estar tensada por la deontología; y la deontología es un campo de deberes: hay un deber de estudio, un deber de diligencia, un deber de respeto, pero no por la humanidad en general, sino por la humanidad concreta de este paciente que está delante del médico en ese momento... "en cualquier tiempo y lugar, en tiempo de paz y en tiempo de guerra", señala el artículo uno del Código de Ética Médica para Europa al definir la ética como un elemento esencial de la vocación médica. En tiempos de crisis económica (como la actual) y en tiempos de bonanza sigue habiendo una ética médica, que ha de vivirse, aplicarse y evaluarse para cada momento y circunstancia; no por relativismo, sino precisamente porque tiene una serie de valores permanentes que han de aplicarse a las circunstancias reales. Creo que ese realismo de la ética, que tiene que ver con la actuación diaria del médico, es un factor muy importante de enriquecimiento; porque la dignidad del enfermo ha de mantener éticamente despierto al médico siempre, recordándole esos aspectos fundamentales.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Prof. Gonzalo Herranz. José María Pardo. EUNSA, 2015, p 224-225.
viernes, 24 de abril de 2026
¿Por qué la deontología médica es importante? (C)
Al hombre le es imposible prescindir de la enfermedad, y por lo tanto no puede prescindir de cómo se le trata su enfermedad, con qué profesionalidad, y eso es la deontología. Las leyes, sin embargo, nunca pueden tener capacidad ética diagnóstica ni curativa.
Sigue la respuesta del Prof. Herranz: “Me da pena observar que un día y otro las secciones de normativa de las publicaciones médicas… están saturadas de sentencias judiciales, con el añadido de un poquito de derecho laboral. En ellas, la ética médica está prácticamente ausente. No porque los que llevan esas publicaciones tengan prejuicios contra la deontología, sino porque los médicos no tienen, ni quieren, problemática deontológica, no les preocupa. Es una pena, porque eso va creando una especie de convicción, empírica, de que lo único que tiene vigencia realmente en el mundo del comportamiento del médico es el palo de las indemnizaciones, de las inhabilitaciones por decisión judicial, el no salirse de la letra de la ley.
No cabe duda, hay que reconocer que el derecho va ganando terreno. Cierto que hay conflictos en la práctica médica que solo pueden resolverse por vía judicial; pero a mí me parece que, por contraste, eso hace aún más importante la deontología. Estoy convencido, lo que mantiene viva la esperanza de los médicos en una medicina humana es ese rescoldo de deontología profesional que todavía se conserva, cubierto por la ceniza de todas esas sentencias judiciales, de esa inmensa cantidad de boletín oficial.
Hay que recordar, además, el hecho fundamental de que la deontología, aunque sea médica, no va dirigida solo a los colegiados; se dirige también a los pacientes y a sus familias. He dicho muchas veces que es la declaración de derechos de los pacientes más importante que hay.
En definitiva, mientras haya enfermedad y haya médicos, y la enfermedad será siempre por desgracia un acompañante ineludible de la existencia humana, tiene que haber deontología, porque es una necesidad.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Prof. Gonzalo Herranz. José María Pardo. EUNSA, 2015, p 223.



















