jueves, 12 de marzo de 2026

Ética de la investigación (IV)

Abundando en la respuesta del Prof. Herranz sobre los límites éticos de la investigación, sigue su argumento:

"La frase, que está recogida en la Declaración de Helsinki, de que jamás los intereses de la ciencia o de la sociedad podrán prevalecer sobre los del individuo, viene de Max Simón: la escribió en su Déontologie Medicale de 1845. Pío XII lo toma probablemente de ahí, y es lo que señala repetidamente en su discurso de 1952… 

Pienso que el libro de Simón es digno de ser leído. Un tanto retórico, pero lleno de energía ética. En él se puede leer: "No es posible ponderar en exceso este principio de respeto al paciente: el paciente más indigente, el más pordiosero, el más inútil a la sociedad, no puede ser sometido a experimentos arriesgados o peligrosos sin su consentimiento. ¡Perezca antes la ciencia que este principio!". 

Es una retórica tan barroca como sincera: una defensa muy antigua y muy genuina de la independencia moral de la persona frente al experimento. 

Pero, al lado de eso, Simón preconizaba la realización de proyectos de investigación coordinados, multicéntricos, que reunieran la mayor cantidad de experticia y la mejor metodología, para llegar a conclusiones válidas cuanto antes." En “Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz” José María Pardo, Ed EUNSA, 2015, p 214-215.

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