Cuestión: Una de las críticas más vivas a este criterio de muerte es si realmente el encéfalo es el órgano integrador de las funciones del organismo.
Respuesta del Prof Herranz: “Los criterios para equiparar el encéfalo con el órgano integrador de las funciones del organismo, me parece que necesitan ser refinados.
Lo digo por mi experiencia directa. Hace años, estudié bastante a fondo la problemática fisiopatológica y ética del apoyo vital a la mujer gestante con muerte cerebral. Ese apoyo vital a las mujeres gestantes con muerte encefálica muestra que, más allá de la autolisis del tejido encefálico, se mantiene de algún modo la integración de las funciones vitales del organismo materno.
Es decir, toda la complejidad fisiológica de la gestación se mantiene en presencia de un encéfalo muerto de varias semanas. Se puede sospechar que gracias a mediadores químicos liberados por la placenta, y con la ayuda de la asistencia vital externa, se mantiene en activo un grado suficiente de función. El cuerpo de la madre funciona a modo de incubadora de altísima precisión, dotada de eficientes servosistemas. Cuando se practica la autopsia a estas mujeres, se encuentra que el cerebro se ha convertido en una masa amorfa, necrótica, que fluye de la cavidad craneal.
No existe duda de que la asistencia vital en el paciente con muerte encefálica puede mantener una fisiología compleja, unas funciones con un grado de integración llamativo. Por todo esto, me parece que es necesario no dar por terminada la discusión. Debemos seguir investigando y estudiando qué es lo que puede ocurrir en el cadáver con encéfalo muerto cuando recibe apoyo vital. En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo. Ed EUNSA, 2015, p 199-200

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