viernes, 16 de enero de 2026

Donación de órganos y ética médica (V)

Consentir, en principio, en la propia donación post-mortem es algo que puede significar una actitud básica de generosidad.  

Cuestión: ¿Sería deseable legislar a favor de la presunción de donación general de la población?

Respuesta del Prof. Herranz: “Personalmente estoy a favor de que la ley declare que se presupone que todos están dispuestos a donar, y que el que quiera abstenerse de la donación post-mortem debe inscribirse en el correspondiente registro. 

Me parece que este planteamiento nada tiene que ver con una expropiación por parte del Estado de las vísceras de sus ciudadanos. Es, más bien, una norma que tiene en cuenta y reconoce dos aspectos básicos de la humanidad: de una parte, que los seres humanos que componen una sociedad son solidarios, dispuestos, en principio, a ayudar a los necesitados; de otra, que somos libres y un tanto descuidados, por lo que nos viene bien una ayuda para vencer la pereza. Una ley de consentimiento presunto puede no agradar a los defensores extremosos de la autonomía individual, pero es una muestra práctica de que no somos una sociedad de extraños morales, sino que nos interesamos los unos por los otros, estamos dispuestos a echarnos una mano.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo. Ed EUNSA, 2015, p 201


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