Cuestión: Usted ha centrado su docencia durante muchos años en la ética de la investigación biomédica. El fraude de la investigación científica no disminuye. Según se desprende de un reciente artículo (Journal of Medical Ethics 37; 249-253, 2011) entre 2000 y 2010 se retiraron 742 artículos de la base de datos PubMed.
Respuesta del Prof. Herranz: “No parece que el problema del fraude en investigación biomédica sea un fenómeno reciente. Los historiadores de la ciencia han puesto de relieve que incluso grandes lumbreras del pasado hacían sus apaños, arreglaban los datos para que la demostración y la plausibilidad de las leyes que descubrían o formulaban resultasen más convincentes y elegantes. La elegancia de la demostración ha invitado muchas veces a acicalar los datos para aumentar la estética.
Tampoco parece que el problema del fraude en la investigación sea una cuestión exclusiva de la biomedicina. En otras ciencias, sobre todo las que se basan en la investigación empírica -la sociología, la psicología aplicada, por ejemplo-, el fraude ha infectado mucha investigación, y de forma muy grave. Incluso la Teología está afectada por este mal: citación manipulada y traducción acomodaticia.
No tenemos datos del pasado, ni tampoco suficiente cantidad de datos recientes, para afirmar si el fraude está creciendo o no. Ciertamente, hoy se dispone de medios muy eficaces tanto para perpetrar fraudes como para detectarlos. La manipulación de imágenes o trazados gráficos mediante el hábil manejo de programas de ordenador permiten mostrar como reales cosas increíbles, presentarlas con una verosimilitud muy grande. Algunas revistas han adquirido tecnologías muy avanzadas para descubrir esas falsificaciones.
Para detectar esos fraudes han creado una especie de laboratorio de policía científica. En este sentido, el episodio famoso de Hwang (la presunta clonación de embriones humanos) es muy ilustrativo: se comprobó posteriormente que las imágenes de sus trabajos habían sido manipuladas.” En “Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz” José María Pardo, Ed EUNSA, 2015, p 215-216.

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